Qué es la IA legal (y qué no es)
El lunes 27 de julio de 2026, antes del mediodía, el sistema del Poder Judicial ya tenía 38.477 escritos nuevos y la cifra seguía subiendo. Un solo abogado los había presentado en menos de tres días, entre 500 y 900 por tribunal, en todos los juzgados civiles del país. La plataforma se desestabilizó. La Corte Suprema pidió un informe técnico y ordenó bloquear la IP de quien los presentó, mientras se investiga si usó alguna herramienta de automatización o de IA para hacerlo.
Lo llamativo no es que los escritos fueran falsos. No lo eran: eran renuncias de patrocinio y solicitudes de desarchivo, reales, de un abogado que dejaba de representar a varios clientes. El problema fue la escala. Algo que nadie haría a mano (presentar casi 40 mil documentos en menos de tres días) se volvió posible con una herramienta, y nadie se detuvo a preguntarse si debía hacerse a ese ritmo.
Qué no es la IA legal
No es un piloto automático. El Colegio de Abogados de Chile publicó una guía de uso responsable que lo deja explícito: "el profesional conserva la dirección del asunto, el control de las actuaciones y la responsabilidad personal", incluso cuando el contenido lo generó una IA. La guía prohíbe presentar ante tribunales información inexistente o inexacta aunque la haya sugerido la IA, y prohíbe delegar decisiones que requieren juicio profesional, como una estrategia de defensa.
Tampoco es una fuente que se pueda dar por buena sin revisar. La misma guía exige comprobar la exactitud de cada resultado antes de usarlo, sobre todo citas normativas y jurisprudencia, y aclara que esa revisión no se puede automatizar. El caso de los 38.477 escritos no fue un problema de citas inventadas. Fue un problema de criterio: nadie evaluó si convenía automatizar eso, a esa escala.
Qué sí es
Es una herramienta para el cuello de botella real de la práctica legal: encontrar, entre millones de sentencias y miles de normas, las que importan para un caso concreto, en minutos en vez de horas. Redactar un primer borrador que el abogado corrige, no uno que firma sin leer. Resumir un expediente largo antes de la primera reunión.
La diferencia entre esos usos y el caso de julio no está en la herramienta. Está en que, en cada uno de ellos, sigue habiendo una persona revisando el resultado antes de que produzca un efecto hacia afuera, sea un escrito presentado o un consejo entregado a un cliente.
Ulpianus muestra la fuente exacta detrás de cada resultado, ley, fallo o dictamen, para que la revisión que exige el Colegio de Abogados sea rápida y no un trámite que nadie hace.
Fuentes: Lo que 38.477 escritos en tres días revelan sobre la IA y la justicia chilena · T13: uso de IA habría hecho colapsar la plataforma del Poder Judicial · Colegio de Abogados publica guía para el uso responsable de inteligencia artificial


