Citas legales inventadas por IA: el caso chileno y cómo evitarlo
El 22 de abril de 2026, la Tercera Sala de la Corte Suprema suspendió por un mes del ejercicio de la profesión a una abogada y le aplicó una multa de 5 UTM, unos 357.000 pesos. La causa: un recurso de casación que citaba a dos profesores reales, Jean Pierre Matus y Juan Andrés Orrego Acuña, con pasajes tomados de libros que no existen. "Responsabilidad Civil y Consumo, 2021" y "Tratado de Protección al Consumidor, 2023" son títulos plausibles, de autores reconocidos en la materia, y nadie los ha escrito nunca.
Las citas las generó un chatbot de inteligencia artificial. No las detectó la abogada antes de firmar. Las detectó el abogado de la contraparte, que dudó de las referencias y las buscó.
La defensa alegó "error involuntario". La Corte lo rechazó por unanimidad, sostuvo que se había vulnerado la buena fe procesal e hizo uso de las facultades disciplinarias de los artículos 531 y 542 del Código Orgánico de Tribunales. Es la primera sanción de este tipo que se conoce en Chile. No va a ser la última.
El problema no es chileno, pero ya llegó a Chile
Un investigador de HEC París, Damien Charlotin, mantiene desde 2023 un registro público de resoluciones judiciales de todo el mundo en las que un tribunal detectó citas, fallos o normas inventadas por una IA. Al 3 de septiembre de 2026 el registro suma 2.009 casos. A comienzos de julio eran 1.668. Entre fines de mayo y comienzos de junio entraban cerca de ocho casos nuevos por día.
De los 1.668 casos contabilizados al 2 de julio, 1.163 ocurrieron en Estados Unidos y 653 involucraban a abogados en ejercicio, no a litigantes sin representación. Chile aparece con tres casos. Es una cifra baja, y eso tiene una explicación incómoda: el registro solo cuenta los casos en que alguien se dio cuenta y el tribunal lo dejó por escrito. Lo que no se detecta no aparece.
Por qué "lo reviso yo mismo" no alcanza
El reflejo natural es pensar que basta con leer la respuesta antes de usarla. Ese reflejo falla por una razón simple: una cita inventada no se ve como un error, se ve como una cita real. Trae nombre de autor verdadero, formato de libro correcto, editorial verosímil, año plausible. En el caso chileno, los dos profesores citados son referentes efectivos en derecho civil y del consumidor, lo que vuelve las citas más creíbles, no menos.
Hay un segundo problema, y es de fondo. Los modelos de lenguaje generales, los que la mayoría usa, no consultan una biblioteca cuando responden. Producen el texto más probable a partir de lo que aprendieron durante su entrenamiento. Si el modelo aprendió que Matus escribe sobre responsabilidad civil y que los tratados de consumo existen, puede combinar ambas cosas en un título que suena perfecto. No está mintiendo en el sentido humano de la palabra. Está completando un patrón.
Por eso pedirle a la misma IA que "confirme" su cita no prueba nada. Puede repetir el error con la misma seguridad con que lo cometió la primera vez.
Lo que exige el Colegio de Abogados desde julio de 2026
El 6 de julio de 2026 el Consejo del Colegio de Abogados de Chile aprobó su Guía de Sugerencias para el Uso Responsable de Inteligencia Artificial en el Ejercicio Profesional. Su presentación oficial está fijada para el 7 de septiembre de 2026, en la sede de Santiago de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. La guía no crea obligaciones nuevas, aplica las del Código de Ética Profesional a esta tecnología. Y en materia de citas es explícita.
La regla central dice que el abogado "no puede incorporar resultados producidos por inteligencia artificial a su trabajo sin comprobar previamente su exactitud, pertinencia y suficiencia". La revisión debe abarcar normas, jurisprudencia, doctrina y antecedentes de hecho. La guía prohíbe presentar ante tribunales "resoluciones, doctrina o antecedentes inexistentes o inexactos", aunque los haya sugerido una IA, y deja claro que el profesional "conserva la dirección del asunto, el control de las actuaciones y la responsabilidad personal e indelegable". Atribuir la infracción a la herramienta no sirve de excusa.
En otras palabras: lo que le pasó a la abogada en abril hoy tiene, además de la sanción del tribunal, un marco ético escrito que la contraparte puede invocar.
Qué sí funciona
Pedir la fuente exacta, no el resumen. Si la IA no puede mostrar el documento del que sacó la cita, con Rol, tribunal, fecha o enlace verificable, esa cita no está lista para un escrito. Una frase entre comillas sin origen comprobable vale lo mismo que una frase inventada.
Verificar en la fuente original. Un fallo se comprueba en la base del Poder Judicial o en la sentencia misma. Una norma, en la Biblioteca del Congreso Nacional. Un libro, en el catálogo de la editorial o de una biblioteca universitaria. Nunca en la respuesta de la IA que lo citó.
Desconfiar más cuando la cita suena perfecta. Un pasaje que dice exactamente lo que se necesitaba para el recurso merece la misma revisión que uno dudoso. En el caso chileno las citas calzaban demasiado bien con el argumento, y eso debió ser la primera alarma.
Usar herramientas que trabajen sobre una base real. Existe una diferencia práctica entre una IA que responde de memoria y una que, antes de responder, busca en un repositorio de leyes, sentencias y doctrina chilena y muestra el documento del que sacó cada afirmación. La segunda no elimina el deber de revisar, pero lo vuelve cuestión de segundos: la fuente está a un clic, con su Rol y su tribunal, y se puede abrir y leer.
Un hábito de tres minutos por escrito
Antes de presentar cualquier escrito que incluya material generado con IA, conviene un chequeo fijo, siempre igual:
- Cada sentencia citada tiene tribunal, Rol y fecha, y los tres coinciden con la fuente original.
- Cada norma citada existe en la versión vigente a la fecha, con el número de artículo correcto.
- Cada obra de doctrina existe con ese título, ese autor y ese año.
- Cada frase entre comillas está en el documento que se cita, y dice lo que se afirma que dice.
Toma poco. Lo que no toma poco es explicarle a una sala de la Corte Suprema por qué un tratado citado en el recurso no figura en ninguna biblioteca del país.
Preguntas frecuentes
¿Puede un abogado chileno ser sancionado por citas inventadas por IA?
Sí. En abril de 2026 la Corte Suprema suspendió a una abogada por un mes y le aplicó una multa de 5 UTM por incluir en un recurso citas doctrinales inexistentes generadas con IA, invocando los artículos 531 y 542 del Código Orgánico de Tribunales. La guía del Colegio de Abogados de julio de 2026 prohíbe presentar ante tribunales antecedentes inexistentes o inexactos, aunque los haya sugerido una IA.
¿Cómo sé si una cita generada por IA es real?
Buscándola en la fuente original, nunca en la propia IA. Un fallo se verifica en la base de jurisprudencia del Poder Judicial; una ley, en la Biblioteca del Congreso Nacional; un libro, en el catálogo de su editorial o de una biblioteca. Si no aparece en ninguna, no se usa.
¿Las herramientas de IA jurídica también inventan citas?
Depende de cómo trabajen. Una IA general responde desde su memoria de entrenamiento y puede inventar. Una herramienta que busca en una base de leyes y sentencias reales antes de responder, y muestra el documento de origen, reduce el riesgo de forma sustancial, pero el deber de verificar sigue siendo del abogado.
Ulpianus muestra la fuente original de cada cita que entrega, ley, fallo o dictamen, con su Rol, tribunal y fecha, para verificarla antes de usarla en un escrito.
Fuentes: comunicado oficial del Poder Judicial sobre la sanción · Cooperativa: suspenden a abogada por presentar fuentes inexistentes creadas con IA · registro de casos de IA en tribunales, Damien Charlotin, HEC París · Colegio de Abogados publica guía para el uso responsable de inteligencia artificial


